Investigación y desarrollo: el motor de nuestro crecimiento

En Bristol-Myers Squibb, trabajamos para ayudar a la mayor cantidad de pacientes posible. En especial, nos motivan aquellas patologías graves que desafían las fronteras de la ciencia y nos empujan a ir un poco más lejos cada día en busca de soluciones médicas.

La investigación es nuestra punta de lanza para lograrlo. Es el primer paso para descubrir y desarrollar nuevos medicamentos, y la estrategia que elegimos para sostener uno de los pipelines más innovadores y sólidos de la industria. Gracias a nuestros procesos de investigación y desarrollo (I+D), hemos podido ofrecer a los pacientes 13 nuevos productos en los últimos 15 años, muchos de ellos con mecanismos de acción pioneros.

Este logro ha sido posible a partir del proceso largo y no exento de dificultad que se requiere para demostrar eficacia, seguridad y una buena relación entre riesgo y beneficio terapéutico. Toma de 10 a 15 años completar el proceso de revisión que da origen a cada nuevo medicamento, incluyendo diferentes fases de testeo en los pacientes que voluntariamente participan de los estudios clínicos..

Por eso, Bristol-Myers Squibb invierte permanentemente recursos financieros y talento científico en sus procesos de I+D. En 2015, destinó a nivel global 4 mil millones de dólares, que resultaron en el descubrimiento de terapias innovadoras para los pacientes. Actualmente, la compañía tiene 55 componentes en desarrollo (casi la mitad son biomedicamentos), enfocados en las áreas de oncología, inmuno-oncología, trasplante, virología, patologías cardiovasculares, enfermedades de origen genético y enfermedades fibróticas.

Esta inversión para fortalecer y expandir el porfolio de medicamentos ha sido acompañada por un esfuerzo para generar también valor social y medioambiental a través de todas las operaciones de la compañía. Desde los programas que impulsan el talento entre los colaboradores hasta aquellos que buscan reducir las inequidades en el acceso a la salud en la población, pasando por los proyectos que reducen el impacto medioambiental, Bristol-Myers Squibb trabaja a diario para consolidarse como un miembro activo y comprometido con la comunidad en la que opera.