Día Mundial del Accidente Cerebro Vascular: ¿qué sabemos de la Fibrilación Auricular, uno de los principales generadores de ACVs?

 

La Fibrilación Auricular aumenta cinco veces el riesgo de sufrir un ACV[1]

A pesar de ser la arritmia cardíaca más común y provocar 1 de cada 5 Accidentes Cerebro Vasculares, son muy pocas las personas que conocen la importancia de su prevención.

La fibrilación auricular es el tipo más común de arritmia causada por un problema en el sistema eléctrico del corazón y su consecuencia es el estancamiento sanguíneo en una de las cavidades del corazón, la aurícula,  con el riesgo de formación de trombos en su interior. Estos trombos pueden salir del corazón, viajar por la circulación y obstruir una arteria en cualquier parte del cuerpo, siendo especialmente frecuente que lleguen al cerebro produciendo un accidente cerebrovascular[2].

  • Un simple control periódico del pulso, aunque también el control de la presión, permiten saber si se padece algún tipo de irregularidad en el ritmo cardíaco.
  • La posterior consulta médica para descartar fibrilación auricular y el inicio precoz de tratamiento anticoagulante previene la formación de coágulos que pudieran devenir en un ACV con discapacidades importantes como consecuencia.

Fibrilación Auricular en números

Este tipo de arritmia afecta al 2,5% de la población global que suele presentar síntomas como palpitaciones o latidos anormales, falta de aire, debilidad para ejercitarse, mareos o desmayos, dolor en el pecho, cansancio y confusión[3].

El 1% de la población total tiene propensión a padecer una fibrilación auricular aunque su prevalencia aumenta de manera creciente con la edad hasta llegar a más del 10% en personas mayores de 80 años.  Se estima que una cada cuatro personas mayores de 40 años padecerá esta cardiopatía a lo largo de su vida. La administracion del tratamiento anticoagulante en forma crónica logra disminuir el riesgo de presentar ACV hasta en un 60% en los portadores de fibrilación auricular. Esta reducción representa una disminución en los índices de mortalidad, y en forma más significativa en las secuelas invalidantes que caracterizan al ACV secundario a fibrilación auricular.